Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial

La emergencia sanitaria ha impactado de forma directa sobre la economía de nuestro país, causando importantes daños en el tejido productivo y empresarial español. La disminución de la actividad en los meses más duros de la pandemia fue un movimiento necesario para poder contener la propagación de la enfermedad, y que obligó a cambiar la forma en la que llevábamos a cabo las actividades de nuestro día a día: trabajar, aprender o estar en contacto con nuestros seres queridos pasaron a ser actividades virtuales con una velocidad inusitada.

Estamos, por tanto, ante una coyuntura de desafío y oportunidad. Desafío sanitario y económico, y oportunidad para abordar un proceso de transformación para que nuestro tejido productivo se adapte a una realidad digital que ha venido para quedarse. Lo tecnológico es ya inseparable del necesario relanzamiento del crecimiento económico.

Esta urgente reconstrucción de la economía y del sistema productivo supone por tanto una oportunidad histórica para abordar el objetivo de la digitalización como prioridad de cara a consolidar la reindustrialización del siglo XXI en España. Una apuesta de futuro, y de presente, por una economía digital que contribuye ya al 19% de nuestro PIB. Sólo una recuperación que mire al futuro más que al pasado puede garantizar un crecimiento económico sostenible.

En este contexto, el fortalecimiento de los mecanismos de cooperación de nuestro país con los socios comunitarios y la consolidación del proyecto europeo, suponen la base sobre la cual construir esta nueva realidad. El histórico acuerdo alcanzado en Europa sobre el plan de recuperación y el marco financiero plurianual son la mejor garantía para esta transformación digital, y muestra hasta qué punto las prioridades del Gobierno de España están alineadas con las del conjunto de los Estados Miembros. La transformación digital es básica para la recuperación económica y el crecimiento.

Para llevar a cabo un cambio tan ambicioso el Gobierno cuenta con el plan España Digital 2025, presentado por el presidente el pasado mes de julio. Es una hoja de ruta con más de cuarenta medidas y propuestas concretas para definir el proceso de cambio tecnológico para España.

Un plan de esa envergadura necesita también una dotación presupuestaria a la altura, y por eso el Gobierno va a destinar una tercera parte de los fondos del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia a la implementación de todos los proyectos de transformación digital contenidos en el plan España Digital 2025.

Estos fondos europeos, que está previsto que lleguen a principios el año próximo tras la necesaria renovación de los Presupuestos Generales del Estado, tendrán un impacto fundamental ya en 2021, pudiendo sumar entre 2 y 3 puntos porcentuales de crecimiento del PIB. Eso permitirá ayudar de forma decidida a la creación de empleo de calidad en aras de esa transformación. En este trayecto a recorrer de la mano de nuestros socios europeos, la transformación de nuestro tejido empresarial supone un desafío primordial para nuestra economía.

La tecnología tiene efectos transversales en todos los sectores. Y por eso es imprescindible hacer que sus beneficios lleguen también a todos. La pandemia ha puesto de relevancia nuestra cada vez mayor dependencia de la tecnología. Tener o no dispositivos y conectividad ha supuesto la diferencia entre poder o no seguir trabajando, educando a nuestros hijos o estar en contacto con los nuestros.

Tanto es así que ha quedado de manifiesto que la brecha digital ha contribuido a agrandar el resto de brechas, y por eso esta transformación debe tener como objetivo prioritario cerrarla. La transformación que abordamos, por tanto, debe ser inclusiva para lograr un crecimiento que no deje a nadie atrás. Y no sólo en lo que al acceso a la tecnología se refiere, sino también en capacitaciones y adquisición de habilidades: no basta con tener dispositivos y conectividad si no se les puede sacar provecho.

Ese impacto transversal es el que buscan precisamente los grandes macroproyectos tractores encaminados a impulsar la digitalización de los sectores estratégicos clave, con el objetivo de generar un efecto de arrastre modernizador de gran calado. Hablamos de áreas estratégicas como la sanidad, el turismo, el sector agroalimentario, la movilidad y el comercio.

Más allá de esos grandes sectores, España cuenta con un sistema productivo dominado por las pequeñas y medianas empresas, que suman el 99% del total de empresas y el 50,5% del empleo. Un modelo de empresa que por su dimensión y naturaleza adolece de un menor nivel de digitalización que las más grandes. Esta limitación en cuanto de recursos y competencias requiere de la intervención necesaria para maximizar la competitividad y la eficiencia de los recursos de estas PYMEs y microPYMEs en un entorno digitalizado.

A fin de abordar estas dificultadas para el desarrollo digital de las PYMEs, el plan España Digital 2025 contempla un esfuerzo de inversión focalizado en la innovación y modernización de los procesos de producción de estas empresas a partir de la puesta en marcha de planes específicos. Entre ellos, se encuentran el Plan de Impulso a la digitalización de las PYMES y el Programa Acelera PYME, que fomentarán el proceso digitalización de pequeñas y medianas empresas para situarlas en una posición favorable de cara a su necesaria reconversión.

Además, a través de esta hoja de ruta, el Gobierno de España también redoblará la apuesta por el fortalecimiento del emprendimiento digital en nuestro país, tanto fomentando el desarrollo de talento de origen nacional como mediante la atracción de emprendedores de otras partes del mundo. El nacimiento de nuevos proyectos emprendedores de ámbito digital no sólo es un poderoso motor de innovación, sino también una potente herramienta de creación de empleo de calidad.

España cuenta con unas condiciones privilegiadas para el emprendimiento gracias a la calidad de nuestros centros de formación e investigación, así como a nuestras infraestructuras digitales y la presencia de empresas dinámicas en este sentido. Un entorno muy favorable para el emprendimiento que, sin embargo, necesita de esfuerzos adicionales para su impulso.

En ese sentido el plan España Digital 2025 busca convertir a España en referente en el emprendimiento digital e impulsar su proyección internacional a través de plataformas como la Oficina Nacional de Emprendimiento (ONE) y la tramitación de la Ley de Startups, con medidas que reconozcan la figura específica de este tipo de iniciativas y permitan flexibilizar los mecanismos de financiación necesarios para la inversión en este tipo de proyectos innovadores.

Nos encontramos, por tanto, ante un momento único para la reconstrucción de una economía orientada hacia la sostenibilidad y la modernización de nuestro sistema productivo y nuestro tejido empresarial. Un momento para apostar por poner lo digital en el centro de la transformación digital de los sectores estratégicos y relanzar la economía a través de la digitalización a las pequeñas y medianas empresas que sustentan el sistema productivo de nuestro país. De reforzar la innovación y el emprendimiento como motores de la internacionalización del talento digital español. De capacitar a la ciudadanía y los trabajadores en habilidades digitales. Un momento en el que la recuperación a través de la apuesta por la economía digital y verde es posible.