“Es urgente adoptar medidas para asegurar la viabilidad del sistema de pensiones”

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Jesús Sainz  Secretario General del Círculo de Empresarios

Artículo publicado en el diario Expansión

El autor diagnostica los problemas de financiación del sistema de pensiones y aporta ideas para garantizar su viabilidad en el futuro.

Sistema de pensiones: viabilidad y equidad intergeneracional

El sistema de pensiones constituye uno de los pilares del Estado de Bienestar que los españoles hemos conseguido construir a partir de la Constitución de 1978. Dentro del esquema de previsión social que constituye la Seguridad Social, es la prestación que detrae más recursos financieros, de forma creciente y progresiva. Nuestro sistema de pensiones es básicamente público, obligatorio, contributivo y de reparto, en el que los cotizantes actuales financian las pensiones vigentes. Su diseño era válido en el momento de su creación, cuando la tasa de fecundidad era de 2,54 y la esperanza de vida de 74 años. A partir de los años 90 la ratio cotizantes/pensionistas comenzó a disminuir progresivamente, al tiempo que se reducía la tasa de fecundidad y aumentaba la esperanza de vida. No es de extrañar que, ante estos cambios, las fuerzas políticas consensuaran en 1995 el “Pacto de Toledo”, con el objetivo de asegurar su sostenibilidad, manteniendo las bases del mismo.

Sin embargo, ya desde entonces el Círculo de Empresarios viene advirtiendo de que llegaría el momento en que, como consecuencia principalmente de los factores demográficos señalados, el modelo de reparto no podría garantizar la cuantía futura de las pensiones. Es cierto que a comienzos del siglo XXI la ratio se elevó como consecuencia de la fuerte llegada de mano de obra extranjera, aumentando considerablemente el número de cotizantes, hasta alcanzar su máximo de 19,5 millones en el 2007.

La destrucción de empleo en la reciente crisis económica, junto al factor demográfico, ha llevado a que la ratio actual sea de 2,28, previéndose que se reduzca a 1,30 en el 2030, como se recoge en el documento, recientemente publicado por el Círculo de Empresarios, Un sistema de pensiones sostenible que asegure la cohesión y el equilibrio intergeneracional. En él se analizan los datos demográficos, de empleo y productividad que condicionan la sostenibilidad futura de nuestro sistema de pensiones.

Desde el punto de vista demográfico, nuestra tasa de fecundidad (1,3) se mantiene muy por debajo del nivel de remplazo generacional (2,1). En 2030, el envejecimiento de la población –que llevará a España a ser en 2030 el cuarto país del mundo con mayor edad media (50,1 años)– elevará la tasa de dependencia actual del 53,5% al 62,2%, y la población en edad de trabajar retrocederá un 5%.

Por su parte, las elevadas tasas de desempleo (18,63%, que triplica la media de la OCDE) y de empleo temporal (25% frente al 11,4%, respectivamente) supeditan el volumen y la estabilidad de los ingresos de la Seguridad Social. Dichos ingresos dependen en la actualidad en un 67% de las cotizaciones de los asalariados en las medianas y grandes empresas, que solamente representan el 0,7% de nuestro tejido empresarial. En un esquema de cotizaciones en el que más de un 80% de las mismas son a cargo de las empresas, mientras que en otras economías europeas existe un mayor equilibrio entre la aportación del empleado y el empleador.

La caída del 15% de los cotizantes ocupados desde 2008 a 2013 produjo una reducción del 9,2% de los ingresos de la Seguridad Social, parcialmente recuperados desde 2014 a 2016. En 2015 dichos ingresos representaron el 12,3%, del PIB frente al 13,2% de media en la OCDE.

Si bien los ingresos por cotizante han aumentado un 0,7% desde 2007 a 2015, los gastos totales de la Seguridad Social han crecido a un ritmo medio anual del 3,6%, debido a la continua reducción de la ratio cotizantes/pensionistas y al aumento de la cuantía de la pensión media de jubilación. Actualmente ésta asciende a 1.055 euros al mes, un 37,6% superior a los niveles precrisis y, según datos de la OCDE para 2015, su cuantía máxima equivale a un 165% del salario medio, frente al 149% en Austria y 105% de Suecia.

Por otro lado, nuestro país posee la segunda mayor tasa bruta de remplazo de la OCDE (porcentaje de la pensión bruta sobre el último salario bruto), un 82,1% frente al 52,9% de media. En caso de mantenerse el actual sistema de pensiones, la evolución demográfica provocará que dicha tasa bruta se sitúe en torno al 60% en 2030, con consecuencias negativas sobre la renta disponible de nuestros futuros pensionistas.

Medidas urgentes

Ante estas perspectivas, a punto de desaparecer la llamada hucha de las pensiones, y con una previsión de déficits continuados en las cuentas de la Seguridad Social entre el 1,4% y el 1,7% anual, es necesario adoptar urgentemente medidas para asegurar la viabilidad del sistema y la equidad intergeneracional.

Con ese objetivo, desde el Círculo de Empresarios proponemos una serie de medidas a corto y medio plazo, que por el lado del gasto consisten en nuevas reformas paramétricas (incrementar los años de cotización para el cálculo de la pensión, fomentar la ampliación voluntaria de la vida laboral…), y en la creación de cuentas nocionales en las que se registren las aportaciones individuales de cada cotizante de forma que tengan conocimiento de sus posibles rentas futuras, facilitando así sus decisiones de ahorro.

Paralelamente, por el lado de los ingresos, se propone financiar las pensiones no contributivas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, introducir medidas de apoyo a la natalidad y a la incorporación de la mujer al trabajo, reformas en el mercado laboral que ayuden a reducir el desempleo estructural y nuevos incentivos fiscales al ahorro privado (los fondos de pensión privados en España solo representan el 14,3% del PIB, frente al 50% de media en la OCDE, con las implicaciones que esto tiene en el desarrollo del mercado de capitales y la financiación empresarial).

Sin embargo, a largo plazo, todas estas medidas serán insuficientes para asegurar la sostenibilidad futura del sistema de pensiones, por lo que el Círculo de Empresarios recomienda, como viene haciéndolo durante más de 20 años, transformar el actual sistema de reparto en uno mixto basado en tres soportes:

1. El primero estaría orientado a garantizar un nivel de vida mínimo, basado en un sistema de reparto público con cuentas nocionales complementado con las pensiones no contributivas.

2. El segundo lo constituiría un sistema de capitalización obligatorio, al que contribuirían empleadores y trabajadores, con el fin de acercar la pensión al nivel de vida que disfrutaba el pensionista durante su etapa activa.

3. El tercero correspondería al actual sistema de aportaciones voluntarias a planes y fondos de pensiones, mediante un tratamiento fiscal más motivador que el actual.

La transformación de un sistema de reparto en un sistema mixto ha sido realizada con éxito en Suecia, mediante un período de transición iniciado en 1991 que finalizará en el año en curso, es decir, en el plazo de 26 años. Si tomamos ejemplo del caso sueco, por muy bien que diseñemos la transformación, no tendríamos el sistema totalmente implantado antes de 2045. Para entonces se prevé que la ratio cotizantes/pensionistas será cercana al 1. Ante esta situación, no parece que haya mucho tiempo que perder.

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