“La sociedad debe movilizarse animando a las reformas que nuestro país precisa”

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 Javier Vega de Seoane, publica en el diario El País un artículo sobre los documentos “Una España mejor para todos” y “Un pacto por un crecimiento integrador” que junto al vídeo creado por el arquitecto, escritor y humorista José María Pérez “Peridis” pretenden abrir un gran debate nacional del que surja el proyecto de una España mejor de la que todos nos sintamos partícipes.

Una España mejor para todos

España necesita construir urgentemente un nuevo proyecto integrador que nos movilice, ilusione y vertebre a todos, como en su día nos movilizaron la recuperación de las libertades y la democracia, la construcción de nuestro Estado del bienestar y la incorporación de pleno derecho a una Europa de la que hasta entonces nos habíamos sentido, en cierta forma, excluidos.

Desde 1977, la historia de España ha sido la de un período de progreso socioeconómico sin precedentes, reflejo de un éxito colectivo. Estamos superando en estos momentos una durísima crisis y seguimos avanzando y recuperando niveles de empleo, pero lo estamos haciendo sin una dirección clara y en un clima de desafección en el que populismos y algunos nacionalismos decimonónicos que no se han enterado de que el mundo cambia, aprovechan la incertidumbre de los ciudadanos para generar un mayor descontento, y proponen proyectos inviables y disolventes.

El Círculo de Empresarios, que este año cumple 40 años, como nuestra joven democracia, quiere contribuir a un gran debate nacional del que surja el proyecto de una España mejor de la que todos nos sintamos partícipes. Para ello acaba de publicar los documentos Una España mejor para todos y Un pacto para un crecimiento integrador, junto a un vídeo del arquitecto, escritor y humorista José María Pérez, Peridis, que sintetiza el espíritu de este proyecto. Hay dos frases que iluminan esta iniciativa. La del prestigioso hispanista John H. Elliot cuando dice que “quizás más que una reforma constitucional lo que necesita este país es una cura de autoestima”, y la de Felipe VI cuando nos invita a todos los ciudadanos a “darnos la mano y no la espalda”.

Tradicionalmente, la libertad le ha sentado bien a España y su éxito ha sido el fruto de superar las diferencias apelando al consenso y al acuerdo, expresiones estas de madurez democrática. Todo lo que consigamos a partir de ahora deberá basarse en esos mismos principios, mirando al exterior y al futuro. Trabajando juntos por un proyecto integrador.

Como elemento fundamental de ese proyecto, España debería jugar un papel protagonista en la recomposición del proyecto europeo y en la vertebración de la comunidad iberoamericana, todo ello, en el contexto de un mundo global. A diferencia de épocas pasadas, la España de hoy cuenta con credibilidad y fortalezas suficientes como para formar parte del selecto grupo de países que lidere la Europa del futuro, que, dadas las circunstancias globales, puede y debe seguir jugando un papel relevante en el concierto internacional. Una Europa que, más allá del Brexit y de las amenazas centrífugas de populismos y nacionalismos, necesita avanzar en definir su proyecto de futuro y reforzar su unidad, respetando la diversidad. En todo caso, no podemos obviar que cualquier modelo de éxito, tanto económico como político y social, tiene que estar basado en la libertad, en la calidad institucional, en la prevalencia y el respeto al Estado de derecho como marco de convivencia.

Celebramos ayer en Madrid la 29ª Cumbre Internacional de Centros de Pensamiento Empresariales bajo el lema El mundo en 2030: hacia un capitalismo inclusivo y sostenible. En ella ha quedado claro que la recuperación de la Gran Recesión debe alcanzar a todos los ciudadanos y especialmente a los más débiles y desfavorecidos. Mientras esto no ocurra no podremos hablar de recuperación ni sentir que hemos cumplido nuestra tarea.

Este es el gran reto que tenemos todos y, por supuesto, las empresas. Estas tienen que poner sus capacidades al servicio de la sociedad para resolver o mitigar sus complejos problemas, y lo deben hacer en estrecha colaboración con los poderes públicos.

Las soluciones a los problemas tienen que venir del diálogo, del consenso y de la buena voluntad de todas las partes implicadas: Gobiernos, partidos, instituciones, empresarios, sindicatos, trabajadores, sociedad civil en general… Necesitamos buenas ideas, voluntad política, amplio consenso y la existencia de un clima de confianza en el que los ciudadanos sientan afección e ilusión hacia un proyecto común.

Es crucial en estos tiempos difíciles de gran incertidumbre que la sociedad civil se movilice generando propuestas, observando lo que sucede en el mundo, exigiendo a los poderes públicos la puesta en marcha de las reformas que España necesita. Una sociedad civil más fuerte, vertebrada, responsable y tolerante debería ser elemento de estabilidad que favorezca la consecución de una España más moderna, justa e inclusiva.

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