Trump-gresor o Trump-oso

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Carlos PerelloCarlos Perelló Yanes  es  Director General de  NATIXIS en España

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Que la política sea el arte de lo posible o de lo imposible poco importa…mientras sea arte. La política actual, por evidencia empírica, está en crisis, esto es indudable. Lo que antes era “entre bambalinas” hoy se airea en twitter, lo que antes era en el interés general (nuestros “padres constituyentes” lo tenían claro) hoy, a su nivel máximo de solidaridad llega al interés común, que no colectivo, y en su nivel mínimo es solo el interés particular lo que preocupa.

¿Y dónde vemos al Presidente de los EEUU en todo esto? Si es en el lado Trump-oso buscará obtener 100, para acabar con 50 cuando hubiera aceptado 30 y si es en el lado Trump-gresor buscará obtener 100, para forzar 100 y llegar a 100. El método Trump-oso es el clásico de mercado de Marrakech, y otros muchos, más viejo que la pana, pero que en sus diferentes formas y variantes funciona en la vida real y cuando eres el país más poderoso del planeta Tierra y sabes hacerlo bien, acabarás más veces en 50 que en 30, lo cual no está mal.

Con el método Trump-gresor se negocia más fácilmente, aunque no es necesariamente el mejor. Si lo analizamos desde la Teoría de Juegos de Nash, una parte sabe lo que va a hacer la otra independientemente de la decisión propia y por tanto adapta esta decisión a su interés personal, lo que llevará a ambos a un punto de equilibrio no cooperativo, queriendo decir aranceles, reducción del comercio y por ende más coste para los consumidores. Una de las maneras de no llegar a este equilibrio no-cooperativo es si el país poderoso, con altura de miras y sabiendo de su posición, hace concesiones pero, aquí está el truco, dejando claro que puede cambiar su actitud en cualquier momento, pequeño aviso a navegantes. Pero, ¿Qué pasa cuando es el país poderoso quien fuerza este equilibrio imperfecto? Al país débil le quedan 3 estrategias: someterse y sucumbir, luchar y sucumbir o buscar alianzas como alternativa al poderoso. Si Trump-gresor sigue con esta política, asistiremos a acuerdos entre países, zonas geográficas y Estados que nos parecían impensables hasta hace poco tiempo.

Como dicen por aquellas mismas tierras “the jury is still out” (todavía no hay decisión formada) sobre qué esconde el Sr. Trump en su espíritu… un viejo zorro o un viejo tozudo. Una cosa está clara, siempre debería haber un límite en todas las políticas y para todos los países que ofrecen y piden respeto internacional y que tanto sufrimiento, desesperación y dolor nos está costando asumirlo como derecho inherente a nuestra condición humana, y este límite es el respeto y la protección a los Derechos Humanos y a las Libertades Fundamentales. Por aquí no……

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